El problema que no encontrábamos resuelto en ningún sitio
Como le pasa a casi todo el mundo que se pone a camperizar en serio, en algún momento nos topamos con la misma frustración de siempre: una pieza pequeña, aparentemente sin importancia, que no había forma de encontrar bien. A veces era un clip de sujeción para una cortina que no existía. Otras, un soporte que necesitábamos en un hueco muy concreto de nuestra furgo y que, sencillamente, no existía en el catálogo de ningún fabricante porque nuestro modelo o nuestra distribución interior no era lo bastante «estándar». Y cuando sí encontrábamos algo parecido, o estaba descatalogado, o el precio no tenía ningún sentido para lo que era, o era una solución genérica que quedaba forzada en nuestro mueble.
Fue justo en uno de esos momentos, con una pieza en la mente y sin ninguna opción decente a la vista, cuando nos planteamos por primera vez: «¿y si la hacemos nosotros mismos?».
Por qué la impresión 3D (y no otra solución)
La impresión 3D nos permitía justo lo que necesitábamos: diseñar una pieza a la medida exacta de nuestro problema, iterar rápido sobre el prototipo hasta que encajara de verdad (nada de forzar un tornillo donde no tocaba), y hacerlo sin necesidad de encargar un molde industrial ni comprometernos con una tirada grande de producción. Para una pieza que solo necesitábamos nosotros, era la única vía que tenía sentido económico y de tiempo.
Hay que reconocer que la impresora ya la teníamos desde hace algunos años, es más tenemos varias.
De la primera pieza a lo que hacemos ahora
Aquella primera pieza resolvió nuestro problema, pero también nos enseñó algo más importante: si a nosotros nos faltaba esa pieza concreta, seguramente a otros furgoneteros con una furgo parecida les pasaba lo mismo. Así que lo que empezó como un apaño personal para poder terminar de hacer un mueble, se convirtió poco a poco en algo que merecía la pena compartir con el resto de la comunidad. De ahí dimos el paso a los vinilos (ya había trabajado anteriormente con vinilo para carteles y coches comerciales), con la misma lógica: soluciones que primero probamos en nuestra propia furgo o en la vida profesional, y que después pasaron a la tienda si de verdad funcionaban.
Una anécdota del proceso
No todos los prototipos salieron bien a la primera, es más al principio no salía casi nada bien a la primera. Hubo piezas que en el diseño digital parecían perfectas y que, ya impresas, no encajaban por unas décimas de milímetro que no habíamos medido bien, o que se deformaban con el calor del verano dentro de la furgo. Cada fallo de estos nos enseñó algo sobre qué materiales aguantan de verdad la vida real dentro de un vehículo (sol, vibración, cambios bruscos de temperatura), y ese aprendizaje es el que hoy aplicamos antes de sacar cualquier pieza nueva al catálogo.
Hoy casi todo lo que diseñamos requiere de muy poco postproceso, encajan realmente bien a la primera o con muy poca modificación.
Cómo decidimos qué diseñar
El criterio no ha cambiado desde el principio: si es un problema que hemos tenido nosotros mismos camperizando, hay muchas posibilidades de que también lo tenga alguien más. A eso se suma lo que la propia comunidad nos pide o comenta, así que la Tienda funciona igual que el resto del blog: nace de la experiencia real de camperizar y viajar, no de una lista de productos pensada desde fuera.
Para quién es esto, ahora mismo
Si algo de lo que has leído en nuestros artículos técnicos (el sistema de agua, la cama, la ducha, la ventilación) te ha sonado a un problema que también tienes en tu propia furgo, es muy probable que ya tengamos algo pensado en la Tienda para resolverlo, o que podamos plantearnos diseñarlo si nos lo cuentas.

